
(Larousse)
“Pero, ¿cómo reconocer a una marquesa desnuda?”… decía Clemente Vautel. El drama es que hoy, una marquesa vestida no resulta más distinguida. Si la aristocracia masculina es francesa, alemana y, a veces, rusa, la aristocracia femenina apenas si existe más que en España y en Inglaterra y muy poca cosa en Francia e Italia. En estos países tal vez se reconozca, con una sola mirada, a una muchacha de alto rango, tanto si está en bikini como en pantalones.
Sin embargo, son pocas las chicas cuya sangre azul salte a la vista. No obstante, en París, hay unas cuantas docenas de muchachas de 18 años, inteligentes y bonitas, pero ya verdaderas mujeres, mucho mejor conservadas que los varones de sus familias.
Estas hembras “aristocráticas” son como todas las demás. A veces tienen la piel más suave y bonitas extremidades. Pero cargan sobre sí muchas generaciones de fracasos. Y continúan con la misma tendencia a envilecerse que sus antepasados espúreos.
Y no hay que olvidar que , en amor, a una mujer pública se le tiene que hablar como si fuera una princesa y a una princesa como si fuera una mujer pública.
Del libro: Diccionario de las mujeres.
Buena frase, creo que es sabia.
ResponderEliminarNada mejor que un respeto del hombre hacia nosotros y un trato con dulzura, con ternura pero en la cama una dulce mezcla de un todo.
Un abrazo armonioso!