
Cuando entre a su oficina, que por lo regular ya un buen rato que ni pisaba como todo mal Sargento mal pagado, me dijo ---quiero informarle Sargento que por ordenes del General Supremo se le ha comisionado para que asista al área de mantenimiento, se ponga a las ordenes del Comandante encargado, y le apoye en lo que necesita.--- no se porque, pero le note al Sargento mal pagado un tonito alegre. Creo que esto me suena a complo (diría el Peje) —pensé—
Hace ya un rato que en el área donde estamos se ha convertido en museo, poco se hace, y si se realiza algo a nadie se le toma en cuenta, todos parecíamos monos de aparador. Siempre he tenido en cuenta algo en los tiempos: lo importante no es si tienes nada que hacer, si no en que lo aprovechas.
Cuando fui a ver al Comandante y ponerme a sus ordenes, me incorporo inmediatamente y me dio un lugar, claro me comento también que sin que dejara mi pequeño espacio que tenia en la otra area. En pocas palabras “allá esta tu casillero, pero esta aquí con nosotros.” Orales que hay que hacer pregunte---primero ves esas cajas?

--Bueno, hay que sacar todo los archivos he ir ordenando de uno por uno.
--Oras ya vas mi Comandante
Cuando observo bien me doy cuenta que son casi 100 cajas con 50 archivos cada uno, lo peor es que esta todo en desorden, es como estar pelando papas o limpiar atún en un barco, moviendo cajas por aquí moviendo cajas por allá, armando nuevas cajas, y ordenando archivo por archivo, chacos karatecas!! Hay estoy como obrero de maquila. Resultado: me corte tres dedos uno con una caja, dos con un aro metálico, y me quedaron las manos como sirvienta mal tratada, y lo peor el polvo que se acumula en la nariz, estornudo tras estornudo y todo constipado.


Creo que todo viene por parte del depto donde estaba; ya que con el Sargento mal pagado, la relación no era agradable, pero tampoco nadie se metía con nadie.


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Que no le de pena!!