Reflexionando el lado gracioso de las cosas serias y, el lado serio de las cosas graciosas.
lunes, 20 de agosto de 2012
Adulterio
“Oísteis que se dijo a los antiguos: No cometerás adulterio. Y yo os digo: El que mira a una mujer con concupiscencia, ha cometido ya adulterio con ella en su corazón.”
(Evangelio según San Mateo)
Palabras similares (Littré): cornudaje, comercio adúltero, fornicación, infidelidad, traición, engaño. Ver también: cazar furtivamente en tierras ajenas, poner en el nido de alguien ---manchar el lecho nupcial.
Acto criminal al sur de los Pirineos, gesto acogedor cerca del Polo; entre nosotros puede ser cualquiera de las dos cosas. Todo depende del marido (Ver CORNUDO).
Para los franceses solamente la mujer es adúltera. Hasta las crónicas sentimentales de Marcelle Segal y Marcelle Auclair (es curioso lo bien que va este nombre de Maecelle, tan querido de Montherlant, para firmar estas crónicas) admiten implícitamente que la falta del hombre es “menos grave”. La opinión pública y la jurisprudencia comparten este mismo criterio.
Nosotros también estamos de acuerdo. No hay que juzgar sobre la forma. En el fondo, lo grave no es engañar a una mujer o a un marido con una aventura fugaz en una ciudad de paso, sino amar en otra parte. No es pecado mortal; es mucho peor, es toda una quiebra.
Tampoco es cuestión de broma que los países donde las chicas (solteras) son “serias” en el sentido burgués de esta palabra (Escandinavia, Alemania, Suiza) sean los países donde los esposos se mantiene relativamente fieles.
No nos hagamos muchas ilusiones. Una mujer equilibrada si se pone muchas veces en situación de engañar a su marido, casi seguro que lo hará algún día, pero por motivos completamente opuestos a los de su vecina o a los de su mejor amiga.
Esta es la famosa lógica femenina (Ver LOGICA)
Del libro: Diccionario de las mujeres
jueves, 12 de enero de 2012
Olfato
Los hombres muy machos son siempre olfateados por las mujeres muy mujeres.
(H.Talvart)
No deduzcas de ello que tu próxima conquista será muy femenina.
Del Libro: DM
miércoles, 7 de septiembre de 2011
Cigarrillos
King size only
(Esquire)
Las mujeres fuman cada vez más cigarrillos largos, tamaño “King size”, con filtro.
También fuman Winston, Malborough,…Chesterfield o Viceroy, más raramente, y Royal (franceses a 1,40 NF), ¡nunca!
Desde hace tiempo, un buen número de las mujeres en circulación, consideran a los hombres como proveedores de tabaco. Vasallos incondicionales.
Son raras las mujeres que en el cocktail, al cenar o en el cabaret, llevan en su bolso uno de esos paquetes envueltos en celofán, a 2,40 francos.
La señora del guardarropía pasa siempre al acecho y el resultado es que siempre se añade un nuevo paquete a la colección de tu vecina.
Conocemos a una francesa de la avenida de Kleber que tiene un stock de millares de paquetes empezados…
Este pequeño defecto, muy femenino por cierto, se aplica a muchas otras cosas.
Hace unos años estábamos en Cannes, cuando llegó una joven danesa, maniquí de oficio, encantadora y de lo más despistada.
Era un mes de mayo, los primeros días de playa.
“Pero qué tonta soy”, dijo la muchacha, “no he traído bañador…”
Se apresuraron a llevarla a la “boutique” donde escogió un “dos piezas” de Marie Rose Lebigot, a doscientos cincuenta francos.
Ese mismo año, dos meses más tarde, la misma joven tuvo algunas dificultades en el pago de la factura del hotel. Lo arregló un amigo. Y al pasar a recoger las maletas en el hall del Carlton, el conserje le dijo señalándole un enorme bolso playero: “Esto también es de la señorita S…”
El bolso volvía de la tintorería con veintiocho “dos piezas”.
Del Libro: DM
lunes, 11 de julio de 2011
Alcoba
(Larousse)
¡Qué árido resulta el diccionario! Ese hueco de la pared tiene mucho más encanto e interés que el “cosy-corner” tallado en un armario.
La alcoba no solamente es intimidad amorosa, sino todo un mundo. La alcoba hace soñar a las jovencitas e intriga a las que no han visto más que las camas de las “Galerías Barbes”, colocadas vulgarmente en medio de las paredes, entre la puerta y la ventana.
La alcoba es algo poético, blando, secreto e indispensable (VER CAMA)
Del libro: DM
viernes, 10 de junio de 2011
Nalgas
En el hombre. La morfología de las nalgas está dominada por los músculos correspondientes. En la mujer, al contrario, es la repartición “armoniosa” del tejido graso la que ordena la “estética de las nalgas”. (Binet—Regiones genitales de mujer)
Binet, que parece experto en el asunto, nos da una de las razones de por qué un muchacho gira más agradablemente que una muchacha.
El punto débil de las señoras es la celulitis, con bastante frecuencia, y las arrugas, casi siempre.
Hay maniquíes de 48 kilos de peso y 1.70 de altura, que tienen las nalgas grasas. Pero, qué bronce las de una niña o las de un adolescente…
Las mujeres no son muy conscientes de este estado de cosas. Y harían muy bien en salir de nuestra casa, como del palacio real, retrocediendo sin dar la espalda.
Del Libro: DM
domingo, 15 de mayo de 2011
Libertino
El matrimonio obliga a deberes austeros. Y no asciendes a este estado, según creo, para ser libertina y vivir con desenfado.(Moliere)
Por lo demás, Moliere opinaba de muy diferente manera en cuanto a su mujer y sus criadas.
No pretendemos de ninguna manera, en este diccionario, trazar el problema de vuestra educación libertina. Leed más bien al viejo Sade, su “Justina” y su “Philosophie dans le bouduoir, aplicaos a Vadim, el más “excitante” de los europeos y recordad que el libertinaje no es más que el condimento esencial en la salsa del amor.
Del libro: DM
lunes, 4 de abril de 2011
Notas
En cuanto entraba ella en su tienda, era clasificada, juzgada y etiquetada. Hubiese podido decir su edad, su valor y su precio.(Balzac)
Un parisiente, industrial unas cuantas horas por mes, y mujeriego empedernido el resto del tiempo gracias a su fortuna familiar, tiene resumidos quince años de caza de mujeres en un cuaderno verde que, sin duda, es la más excitante colección internacional que se puede curiosear.
En ella figuran mil quinientos nombres clasificados por nacionalidades y por orden alfabético.
Allí constaba lo más esencial de una mujer. Así por ejemplo:
GENOVEVA, FR. MR. 1,70 O. GRI. 28 C.I. DIN. Snob. C: 14 Est: 18. Pequeño 17. Quería decir: Genoveva, francesa, morena, 1,70 de talla, ojos grises. Clase inteligente, le gusta el dinero, snob. Notas: cama: 14; estilo 18; Nota final: Pequeño 17.
O también:
VIRGINIA A. RB. 1,72 O. AZ. 20. CI. I. DIV. Del. Ref. Jo. C. 18. Est. 18.
Significaba: Virginia, americana, rubia, talla, 1,72, 20 años, ojos azules, Clase inteligente, divertida, deliciosa.
Conocida por José. Notas: cama 18, estilo, 18. Nota final 18.
Así se clasificaba se medía y se anotaba a las mujeres. Y su nota final o parcial, tenía gran importancia.
14: significaba, “en rigor sólo en su casa”.
15: decente.
16: presentable.
17: sensacional.
18: revolucionaria.
Nunca hubo calificaciones de 19 y 20.
Había una diferencia sustancial entre el 17 “pequeño” y el 17 “grande”. Este último término sólo lo merecían las mujeres juzgadas tanto en su prestigio personal como en sus “prestaciones”.

De esta enciclopedia, que hemos consultado con verdadero interés, deducimos las siguientes notas estadísticas:
144 concursantes, calificadas con 14.
320, con 15 puntos.
738, con 16 puntos.
202, con 17 puntos.
Sólo hubo 64 candidatas que merecieron la calificación de 18, de las cuales 12 con 18 “grande”.
Entre estas 64 campeonas, figuraban:
14 americanas.
11 francesas.
9 inglesas.
7 alemanas.
4 suecas.
4 danesas.
3 noruegas y suizas.
2 italianas, brasileñas, austriacas y polacas.
1 peruana, japonesa, rusa e irlandesa.
De acuerdo con la clasificación del índice, Francia y Suecia, figuraban como primeras. Este caballero tiene ahora su libreta guardada en un cofre. Se ha casado con una sueca que le ha dado dos gemelas.
¡Se lo merecía!
Del libro: DM
martes, 15 de marzo de 2011
Gastos
domingo, 13 de febrero de 2011
Amor
“L’ amour a la papa, can ne m’ interesse pas…”
(Juliette Greco)
El cronometrador I. B. M. 415, estima que cada segundo que pasa, se hacen el amor mil nuevas parejas, sobre la tierra.
Y en torno a cada uno de estos abrazos… ¿Cuántos suspiros, cuantos ensueños, inclinaciones, aventuritas, disgustos, amarguras y odios?
Después del dinero, el amor es el amo del mundo.
Pero hay muchos grados, de longitud y latitud, en este “sentimiento apasionado que atrae un sexo hacia otro y que guía el corazón”…
En Francia, aún es, a veces, aquella cosa razonable que sentían nuestros abuelos por nuestras abuelas: una familia, una finca, unos valores y un sentimiento de “afecto duradero”. Y todavía existe el matrimonio de conveniencia. Hoy se mezclan intelectuales y tenderas, médicos y farmacéuticas, grandes duques e hijas de mayoristas, o simplemente, dos burguesitos de provincias.
Únicamente en Francia y quizá tal vez en la Gran Laguna Azul de Bora-Bora, se sabía vivir de amor, o demostrarlo, como se hacía en Puteaux, Neuilly, rue St. Jacques, en Perpiñán y en Nevers.
Desde luego, se ama también en otras partes. Y en el extranjero no ha cambiado la cosa. Los enamorados de Liverpool aún conservan su rincón en los muelles, y en Munich siguen paseando hasta muy tarde en la oscuridad de Schwabin, con las manos cogidas. Se siguen abrazando en los oscuros coches de las drive-in americanas y en las playas de Acapulco y Copacabana, después de la medianoche. Y los rusos tienen también sus ternuras, lo mismo púdicas que brutales.
Pero solamente en Francia se sabe hablar mejor de amor y, sin duda alguna, hacerlo.
Actualmente, nuestro país (Francia) se ha convertido en la patria seria de los “Organizadores” que, veinte años atrás, --empleados, cursillistas o jefes de servicios—soportaban la ley de los cincuentones de 1939. Han conquistado el poder y tratan de copiar a los americanos y a los suizos. Son racionalistas, metódicos, tranquilos y por la noche están cansados. Construyen la nueva Europa y el domingo piensan en su casita de campo.
Ya no les queda tiempo para poner en práctica el amor, sino como una virtud teologal.
Entre las gentes angustiadas de hoy día, entre esos jornaleros de sol a sol y esos conductores de DS, entre esos padres de familia preocupados con el plan del nuevo bachillerato, entre esos buenos pagadores de las letras de la lavadora o de la televisión, entre esos “ex aventureros de los tiempos modernos”, ya no quedan más que unos cuantos personajes que recorren París y el mundo con su flor en el ojal, en plan de descubridores de los únicos productos del mundo moderno, todos con el mismo gusto pasteurizado o con el mismo diámetro calibrado: las mujeres.
Aún quedan algunos estupendos viajantes de comercio, hombres para quienes los placeres del ocio, de la mesa, del café, del sofá, de la cama, de la bañera espumosa, del batín, de las velas, de las pieles, del champán y de la oscuridad, son sinfonías incomparables cuyos compases preparan uno a uno.
No son solamente esos hombres principescos –no hay nada tan soso como un príncipe o una princesa—a los que jalea la prensa, sino esos ciudadanos anónimos, ociosos, artistas e incluso hombres de negocios.
Las confidencias –muchas veces desengañadas—de estos atrasados, forman este diccionario de los últimos cruzados del amor.
Del libro: DM (Diccionario de las mujeres)
martes, 21 de diciembre de 2010
Coloniales
Si yo hubiera llegado a ser algo en el interior de una colonia hubiera expulsado o metido en la cárcel a todas estas mujeres. Que mis hombres vayan con las mujeres indígenas, que vayan con hombres, con muchachos, con burras, con hojas de higuera, con cualquier cosa, menos con estas mujeres. ¡No se puede ni imaginar el mal que hacen en nuestras colonias!(Montherlant)
El maestro habla, claro esta, de los círculos de europeas. En los tiempos antiguos, cada día más lejanos, no había ciudad colonial, fuera de Saigón, Tananarivo, Brazaville, Duala o Abidjan, que no tuviera su círculo femenino. Mientras sus maridos trabajaban como administradores, militares o traficantes, las señoras sesteaban a la orilla de la piscina, formando tantos clanes como miembros contaban.
Y se hacían la guerra corrompiendo a los boys de la vecina, robándose el amante en boga llegado de la metrópoli, liándose entre ellas hasta denunciarse mutuamente al día siguiente.
Los coloniales fueron siempre ingenuos incorregibles.
Nos viene a la memoria un tipo excelente, millonario del Camerún, perdido siempre en sus tierras rojas, mientras su mujer prefería pasar seis meses del año en París. Tenía una confianza ciega en ella. Un día que evocábamos en Duala la ligereza de las parisienses, intervino él para decirnos: "A mí, señores, mi mujer no me engaña". Nos sonreimos.
Se sonrojó. "¿No me creéis? ¡Bueno! Apuesto un millón a cada uno que no podéis seducir a mi mujer". Intentamos calmarle, pero no hubo nada que hacer. Se negó a toda contrapartida y nos prometió un talón a cambio de una prueba de infidelidad de su mujer que se pudiera demostrar entre el primero de julio de 1957 y el 30 de junio de 1958.
El buen hombre tenía razón: su mujer valía la suma.
Del libro: DM
martes, 16 de noviembre de 2010
Antes
El temblor delicado de una virgen que se abre...(Válery)
Dejemos a un lado las vírgenes. O mejor dicho, porque podría llevar a algún mal entendido, confesamos nuestra viva emoción ante los "delicados temblores" que son también sacudidas telúricas, o simples estremecimientos.
"Antes" indica a veces el instante delicioso ---pero mezclado de algún remordimiento--- de abrir para siempre una puerta escondida en la enramada. A veces, es también la inquietud de quedar decepcionado o de desilusionar, de esperar un espectáculo superior a la propaganda o simplemente normal.
Antes, es también la preocupación, el cansancio de descubrir en un momento una actitud que da ganas de acabar antes de empezarla.
Antes, es siempre una aventura...
Del libro: DM
jueves, 14 de octubre de 2010
Madura

No me gusta la doncella
Por demasiado verde, ni tampoco
La que es demasiado vieja.
La que me preocupa
Es la mujer ya madura.
Siempre es mejor la madura.
La uva que yo escojo
no es verde ni mohosa.
(Jean Baif)
¿A qué edad enmohecen ustedes, señoras?
No es una pregunta impertinente. Hay tan pocas mujeres maduras que tratan de conservarse...Casadas hace ya veinte años o solteronas perpetuas, en cualquiera de estas situaciones son unas abandonadas.
Sin embargo, existen en París algunas cincuentonas esplendorosas que en ningún caso salen derrotadas por las jóvenes.
Nos referimos a Jaqueline D... a Martina V... y en sus buenos tiempos, a Solange de M...
Del Libro: DM
viernes, 17 de septiembre de 2010
Entre Ellas
lunes, 23 de agosto de 2010
Excitar
Ja, ja, imposible, sois dos...(Interjección femenina, bastante rara, por cierto)
A las mujeres les gusta lo insólito. Unas veces puede ser el cráneo de Yul Brynner y otras los ojos de ostra de Peter Lorre. También puede ser la reputación de un Don Juan internacional, la de un Premio Nobel, o la de un asceta con fama de incorruptible.
Pero, más que los personajes les excitan las situaciones excepcionales. Cuando más difícil es para un hombre solo desnudar a la fuerza a una mujer, tanto más fácilmente se dejará ella si son varias las manos y los deseos que la rodean.
En esto, el ambiente es capital. La habitación de un hotel con bidet y lámpara llena de moscas no arregla muchos las cosas.
La clave del caso es cuestión de refinamiento. Los orientales hacen acostar a sus favoritas boca abajo y siembran sobre sus espaldas granos de mijo que vienen a picotear las palomas. En cambio, los chinos derraman en el ombligo leche que es lamida por lechoncitos.
Los alemanes fabrican a ritmo industrial accesorios de goma, derivados del arcaico párpado de chivo que los antiguos se ataban en torno a ciertas partes.
A los judíos les gusta iniciar todo combate amoroso con la caricia de un dedo humedecido.
Inspirados en un tema o motivo francés, los italianos practican lo que ellos llaman en expresión vulgar el "pompido telecommando", poniendo entre sus labios el pulgar de su dulce amiga para insinuarle algunas ideas.
Así como la música puede alejar el alma de esta tierra carnal, también puede excitar los cuerpos entorpecidos. Uno de nuestros amigos orquestó una sinfonía nocturna con el mejor de los resultados.
Al encender la primera luz del piso, el magnetófono inicia algo de Bach, cuando la bella se quita el abrigo; luego viene Albinoni con el champán. Después dos bailes con Frank Sinatra. Sara Vaughan une a la pareja y Marlene Dietrich la hace estremecerse.
Mozart eleva el alma por un momento. Lulli quita los escrúpulos y suena de nuevo Bach, para dar comienzo a la noche de los amantes.
Finalmente, el olfato desempeña su papel y nuestro consejo es procurarse incienso en la plaza de Saint-Sulpice antes de todo encantamiento.
Del libro: DM.- Diccionario de las mujeres
jueves, 29 de julio de 2010
Arsénico
Metaloide de apariencia metálica, de color gris acero y con densidad de 5,63.(Larousse)
Cada vez menos usado por las señoras desde el asunto Lafarge. María Besnard era una retrasada. Actualmente, las mujeres se sirven de lo que tienen a la mano, cuchillo o tijeras. Pero esto hace muy "de pueblo". Las mujeres de cierto nivel social se divorcian. En cuanto a los hombres, bueno es que sepan que si, en rigor, puede uno dejarse matar por ella, ninguna vale veinte años de presidio.
Del Libro: DM
viernes, 9 de julio de 2010
Blenorragia
(Labiche)
Aquellos "bautismos de fuego", van siendo cada vez más raros. Penicilina, estreptomicina y, sobre todo, la tirotricina y tifomicina en comprimidos, han diezmado las filas de los gonococos.
A esar de todo, en París, en los círculos de Saint-Germain-des-Prés, de Montparnasse y de los Campos Elíseos, todavía hay bajas en la batalla.
Algunas mujeres tienen tantos amigos que, al cabo de ocho días, se cierra el circuito y París se vuelve napolitano. De todas formas, las responsables son las llamadas muchachas "de mundo".
Las mujeres públicas hace mucho tiempo que están pasteurizadas.
Del Libro: DM
martes, 25 de mayo de 2010
Afeites
Una cara manida, ojos humedecidos y engomados,mejillas enyesadas a fuerza de cosméticos, labios
pintarrajeados...
(J. W. Huysmans)
Así son, poco más o menos, los rostros de las jovencitas parisienses de hoy en día. Sin ir más lejos, basta con ver la cara de una mujer a las siete de la mañana, después de una noche de amor, antes de que proceda ella a toda esta clase de "gamas para embriagar a un pintor", según expresión de Colette.
Del libro: DM
jueves, 6 de mayo de 2010
Ociosidad
Es bueno conocer al hombre ocioso que está invitado a cenar en casa de una mujer ociosa, con gentes que no tienen nada que hacer ni decir.(Paul Livois)
La ociosidad, al menos parcial, es cosa necesaria para disfrutar bien de las mujeres. Las noches de amor y la oficina a las ocho, son difícilmente compatibles.
También es evidente que las mujeres ociosas son objetivos excelentes, aunque dicho estado lo deban a la generosidad de otro hombre.
Del Libro: DM
miércoles, 7 de abril de 2010
Piel

El amor es cuestión de epidermis
(Jules Renard)
Las mujeres tienen el alma de su piel, porque tienen el alma de su sangre y de sus nervios, de donde la epidermis saca su cutis, su color y su temperatura, su espesor o su finura, su rugosidad o su terciopelo.
La mujer puede adaptarse a las modas; a la larga, su estilo físico puede evolucionar. Pero a pesar de los afeites, unguentos, polvos, tintes, masajes, lociones y abluciones, no puede modificar mucho su envoltura.
La epidermis confiesa amorosamente a las mujeres.
Las más ardientes tienen la piel fina y fría. Las que la tienen caliente, apenas si pueden encender otros fuegos.
El primer apretón de manos te manifestará si la desconocida es acogedora, si quiere que así lo sepas, y llegado el caso, si ella querría seguirte para profundizar en cuestión de epidermis.
Del Libro: Diccionaro de las mujeres
lunes, 1 de marzo de 2010
Adivinanza
Ese perfume de dieciséis años, impregnado de vainilla…Tiene ropa más limpia del mundo.
Guarda, como nueve “vedettes” de cada die, su aire de jovencita.
Se ha desembarazado de un prejuicio que le salía caro y no pierde ni un solo día de vacaciones.
Se pasa un año sin planchar.
Miles de burbujas de aire trabajan por ella.
Tiene la riqueza de los trópicos encima de la mesa.
Tiene calzado en sus pies.
Tiene medias que hacen hablar a sus piernas.
Todo el año tiene la luz del verano en su rostro.
Tiene una faja que no sube.
Su pecho tiene perfil americano.
Tiene los dientes blancos y el aliento fresco.
Su casa posee el perfume de un jardín en primavera.
Sabe que se le juzga por su conversación.
Vive la alegría y de colores.
Sabe que el hombre moderno tiene los riñones fuertes.
¿Quién es?
¿Cómo? ¿No lo aciertas? Es la francesa.
Para la publicidad.
Del Libro: DM
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