lunes, 31 de diciembre de 2007
sábado, 22 de diciembre de 2007
Soliloquio21 Christmas
sábado, 15 de diciembre de 2007
Videojuegos es para el cerebro, lo que el ejercicio al cuerpo
Termine un nivel de “Republic Commando” el videojuego basado en la serie de Star Wars. Y como dicen “esta bien chido carnal”, eso de andar pegando tiros, y liderar a un equipo de clones dando ordenes estilo el Swat para que te cubran, es muy entretenido.
Republic Commando cuenta con el corte de Quake o Doom 3, que en lo personal me gusta más este de Star Wars. Buenas graficas y escenarios. Y los diálogos de tus compañeros están bien manejados, llegando a ser graciosos.
Un maestro de escuela debería decirle a sus alumnos que si quieren aprender historia jueguen al Age of Empires, Rome Total War, Caesar, por citar algunos ejemplos, o un profesor recomendar a sus alumnos de arquitectura jugar al Sims, sin dejar de a lado al pobre muchacho con déficit de atención que se rife uno que otro videojuego donde eche tiros, patadas, y explosiones para que se ponga listo.Y bueno con su permiso me retiro para seguir jugando “Republic Commando”. Felices juegos
sábado, 8 de diciembre de 2007
Gentileza
Se debe tocar a la esposa con prudencia y severidad, ante el temor de que, al hacerle cosquillas demasiado lascivas, el placer la haga salir fuera de sus casillas…
(Aristóteles)
Naturalmente, queremos hablar de las gentilezas y atenciones masculinas. ¿Son debidamente apreciadas? ¿Resultan “rentables”?
Todo depende del sujeto. Sentimos la tentación de afirmar que hay que ser cariñosos con las mujeres amables y colmarlas de atenciones, ya que ellas lo agradecerán de muy buen grado.
Con las otras, cuanto menos, mejor.
En caso contrario, lo tienen a uno por tonto, para no usar una expresión corriente entre las tanguistas de antros.
Hay que comportarse o con toda finura o con toda grosería.
Es curioso que la palabra “mufle” no tenga femenino en francés. Seguro que la inventó una mujer…
Del libro: DM
jueves, 6 de diciembre de 2007
Roca en el pastel
Hace un par de días fue mi cumpleaños –regalos enviarlos por estafeta—la mayoría de las veces, personas te preguntan cual fue tu mejor regalo, o la mejor fiesta que hayas tenido a lo largo de la vida. Pero hay momentos que alguna fiesta o celebración no llega a ser tan agradable.
Recuerdo un día que cuando cumplía 8 o 9 años, una tarde me encontraba jugando con mis amigos como todo infante de esa edad. Enfrente de la casa que vivía estaban construyendo una vivienda que apenas se encontraba en obra negra. No recuerdo muy bien el porque, pero habían unos niños también de mi edad, donde tantos mis compas como los niños albañiles –si se puede usar dicho termino—nos enfrentamos en una guerra de pedradas, rocas y objetos, que parecíamos vendedores ambulantes enfrentándose a la policía por pelear un derecho o espacio, que cada quien cree le pertenece.
Fue un solo momento, que entre rocas voladoras, mi amigo me grito –aguas wey—que sentí como algo golpeo en mi cabeza. Era una piedra. Por lo que me lleve la mano a la cabeza y sentí caliente y pegajoso, al retirarla de la herida recibida veo mi pequeña e inocente manita como mis dedos estaban manchados de sangre. Solté un grito tan fuerte como para dejar escapar mi coraje, susto, y frustración, por no haberme retirado de la batalla infantil de la que era participe.
Mi madre al escuchar en la lejanía mi alarido, corrió en mi auxilio, al ver mi estado con la sangre en la mano, y la alcancía hecha en el cráneo. Fue al frente de la batalla como todo un comandante de un ejército y enfrento al enemigo. Regaño a los niños albañil, y todo volvimos al interior de la casa a curarme, y prepararnos a la partida del pastel. Aunque ya se la habían partido a otro, o sea a mi.
Mamá como acto de bondad, tal vez llena de remordimientos por reprender a esos chiquillos sádicos, violentos, y mugrosos, decidió invitarlos a mi fiesta de cumpleaños. Situación que me incomodo porque se comieron mi pastel, se tomaron las sodas, y se pusieron los gorritos dibujados de imágenes infantiles, por no decir también que arrojaban confeti y celebraban –algo que nunca sabré—un año mas que cumplía, o la victoria que se habían llevado en la guerra estilo espartana.
Lección de todo esto. Se puede partirle la cabeza a un individuo, pero jamás su orgullo por perder. O será a caso que desde entonces me volví mas cabeza dura…
Y ya dije…






















